Desde mi niñez que sentía que no calzaba con los “valores” detrás de ser niña. No me gustaba el rosado, no era delicada, hablaba fuerte y corría más rápido que mis compañeros. Lo anterior, hizo siempre que me sintiera más cómoda con los hombres. Soy de las que repetidamente declaró prefiero trabajar con hombre que con mujeres.
Hoy me doy cuenta de lo que equivocada que estaba. Lo que se entiende y se asocia a "lo femenino” se construyó bajo un paradigma social y económico construido desde "lo masculino", ya que las mujeres recién desde hace 100 años estamos incorporadas en la economía formalmente. Y es este modelo el que ha venido forjando nuestro pensamiento y comportamiento, definiendo estos roles de género. Sin embargo, es este mismo modelo donde prima la competencia y la eficiencia por sobre la sostenibilidad, el que ya no es válido ni en Chile ni en el mundo.

¿Qué pasaría si somos capaces de cambiarlo por uno más colaborativo y respetuoso? Seguro tendríamos nuevas formas de trabajar y hacer empresa, lo que conllevaría a un cambio cultural y de las estructuras en las cuáles hoy hemos construido nuestra sociedad, y con esto nuevas femineidades que nos haga sentir orgullosas (y poderosas) con las competencias que hemos venido desarrollando a través del tiempo por el rol de cuidadoras que hemos venido cumpliendo y del cuál que necesitamos urgente mayor corresponsabilidad, ya que tiene un trasfondo social en beneficio de toda la humanidad: donde nuestras niñas tendrán sueños de convertirse en presidentas, gerentas generales, políticas, o fundadoras de empresas de base tecnológica que trabajan para industrias cómo la minería, como es mi caso, para que así, las María Soledad Matos (Gerente General Oracle Chile), Manola Sánchez (Directora del BCI), Katharina Jenny (Gerente General Ferrocarril Antofagasta), no sean excepciones.
La buena noticia es que el paradigma, que se entiende cómo un modelo a seguir cómo ejemplo, lo construimos nosotros, los que vivimos en sociedad, por lo tanto, también somos capaces de cambiarlo nosotros mismos. Y hoy necesitamos una transformación urgente.

Publicada por Loreto Acevedo en DF – 8 Enero 2021


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